Isabel II de España (1833-1868)

Isabel II fue calificada por Pérez Galdós como la reina de los tristes destinos. Su reinado fue un periodo complejo de cambio, en el que se alumbró un nuevo sistema político, económico y social. La reina, popular en su infancia y bandera del liberalismo frente a la reacción encarnada por su tío Carlos María Isidro, concluyó de manera abrupta su reinado cuando un levantamiento militar sumado a una rebelión popular la expulsó del trono.

  Foto: www.biografiasyvidas.com                   

Maria Isabel Luisa de Borbón nació en 1830. Tras la muerte de su padre Fernando VII fue coronada reina de España con tan sólo tres años de edad. Su madre María Cristina de Borbón tuvo que hacerse cargo de la regencia, mientras su tío Carlos María Isidro le disputaba el trono iniciándose una larga guerra civil. Esta circunstancia facilitó el regreso de los liberales, que defendieron la causa de Isabel conscientes de que era su billete de entrada al poder. En 1836 estos liberales forzaron la ruptura con el absolutismo, imponiendo la Constitución de Cádiz y redactando más tarde una nueva carta magna en 1837, al tiempo que iniciaban la demolición del aparato institucional y jurídico del Antiguo Régimen, sometiendo la insurrección carlista entre 1839 y 1840.

 En 1840 una insurrección popular provocó el exilio de su madre y la pequeña reina se quedó con su hermana al cargo de la condesa de Espoz y Mina, viuda del guerrillero. Tras el pronunciamiento de Narváez que derrocó al general Espartero, regente desde 1841, las Cortes decidieron adelantar la mayoría de edad de Isabel II, por entonces una adolescente de trece años.

Cuando asumió la mayoría de edad la reina era una joven inexperta que había crecido sin afectos, con una pobre educación y por tanto fácilmente manipulable. A su alrededor se formaron camarillas y pululaban oscuros personajes como el padre Claret y sor Patrocinio la monja de las llagas que explotaban las debilidades de la reina para obtener favores y prebendas. Además, con la Constitución moderada de 1845 la Corona era responsable del poder ejecutivo, tenía derecho de veto y nombraba a los senadores. En este sentido, Isabel II tendió sistemáticamente a entregar su apoyo a los políticos más conservadores del Partido Moderado.

En 1846 la reina se ve obligada a contraer matrimonio con su primo Francisco de Asís de Borbón, el mismo día que su hermana Luisa Fernanda se casaba con Antonio de Orleáns, duque de Montpensier. La boda se convirtió en un asunto nacional e internacional y provocó un segundo levantamiento carlista en Cataluña conocido como la guerra dels matiners. Fue un matrimonio forzado, arreglado para contentar a las potencias extranjeras y condenado al fracaso. En los corrillos de palacio y entre el pueblo se hablaba con certeza de la homosexualidad del nuevo rey y de la ligereza de la reina. Una coplilla popular de la época rezaba Isabelona tan frescachona y Paquito tan mariquito. La reina tuvo diversos amantes, entre ellos políticos como el general Serrano, lo que fue minando su reputación, desprestigiando a la propia monarquía. En cualquier caso los reyes fueron padres oficialmente en once ocasiones, aunque sólo cinco llegaron a la edad adulta. En 1851 la Santa Sede reconoció a la reina, retirando su apoyo al candidato carlista. En 1852 Isabel II sufrió un atentado en la basílica de Atocha, done el cura Martín Merino y Gómez se abalanzó sobre la reina clavándole un estilete en el costado, pero sin herirla de gravedad.

En 1866 progresistas y demócratas firmaron el pacto de Ostende para derrocar a Isabel II, en un contexto de grave crisis económica y degradación política de un régimen casi dictatorial. La Gloriosa Revolución en septiembre de 1868 sorprendió a la reina veraneando en Lequeitio desde donde huyó a Francia, siendo acogida por Napoleón III y su mujer Eugenia de Montijo, una aristócrata española emparentada con la casa de Alba. En París dejó de hacer vida en común con su marido, que murió en 1902. En 1870 abdicó en su hijo Alfonso, futuro Alfonso XII. Tan sólo regresó a España en 1876, pero sólo permaneció unos meses, presionada por el gobierno de Canovas que la consideraba una amenaza para la estabilidad de la recién restaurada monarquía y lo cierto es que en un primer momento Isabel II no encajó bien la pérdida del trono y conspiró contra su propio hijo para recuperarlo. Isabel permaneció en París hasta su muerte en 1904.

Documentos

Actividades

Isabel II, actividades

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s