LA HISTORIA DE ESPAÑA CONTEMPORÁNEA A TRAVÉS DEL CINE

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La siguiente es una pequeña selección de películas que tratan sobre la historia de España. Hay títulos donde la historia es un escenario secundario dentro del argumento, en otros se nota un esfuerzo por recrear ciertos hechos o cierta época, siendo el tema central histórico. Hemos incluido también títulos que no son películas de historia en sí, pero reflejan a la perfección la época en la que fueron realizadas. Hay bastantes adaptaciones literarias, muy habituales en nuestro cine y algunos documentales relevantes, aunque la mayor parte son obras de ficción.

Es difícil lograr un equilibrio entre historia, entretenimiento y arte, pero en mayor o menor medida la mayoría lo consiguen. Para saber algo más sobre su calidad cinematográfica, recomendamos consultar Filmaffinity, con datos técnicos y estupendas reseñas.

Hemos intentado abarcar toda la historia contemporánea, aunque el grueso de películas se concentra en el periodo de 1936 a 1982. Podéis descargar una lista más amplia ordenada por etapas aquí. Incluimos el enlace a youtube de la película completa, si está o del tráiler en todo caso, sólo hay que pinchar en la imagen.

Esperamos que esta actividad sirva para poner en práctica lo que ya hemos aprendido en clase, ampliar aquellas cuestiones sobre las que sabemos sólo un poco o casi nada, aprender cosas nuevas y por supuesto ejercitar nuestra capacidad crítica. La ficha con las INSTRUCCIONES PARA EL TRABAJO se puede descargar en el SIGUIENTE ENLACE: Historia de España y cine, guión

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Ángel Sanz Briz, el Schindler español.

Foto: www.20minutos.es

Además de un campo de batalla, durante la II Guerra Mundia Europa fue el escenario de un genocidio. La Alemania nazi planificó y llevó a cabo el exterminio de los judíos europeos casi sin oposición a partir de 1941. Las noticias sobre la enormidad del crimen que se estaba cometiendo circulaban por Europa provocando el horror, la duda, el desconcierto y en muchos casos el escepticismo. En los gobiernos de países beligerantes y neutrales (con la notable excepción de Suecia), en las altas esferas y entre la gente corriente, casi nadie actuó, quizá temiendo la llegada masiva de refugiados, las represalias o movidos por la indiferencia. Se sabe que peticiones para bombardear las cámaras de gas de Auschwitz y las vías férreas que conducían al campo fueron desoídas por los aliados, más preocupados por “ganar la guerra”. Pero junto con las víctimas, los perpetradores y aquellos que observaban pasivamente, muchos resistieron. Son los “Justos entre las naciones”, de los que forman parte un grupo de diplomáticos españoles entre los que destaca el zaragozano Ángel Sanz Briz.

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Isabel II de España (1833-1868)

Isabel II fue calificada por Pérez Galdós como la reina de los tristes destinos. Su reinado fue un periodo complejo de cambio, en el que se alumbró un nuevo sistema político, económico y social. La reina, popular en su infancia y bandera del liberalismo frente a la reacción encarnada por su tío Carlos María Isidro, concluyó de manera abrupta su reinado cuando un levantamiento militar sumado a una rebelión popular la expulsó del trono.

  Foto: www.biografiasyvidas.com                   

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Españoles en la Segunda Guerra Mundial

Numerosos españoles se vieron involucrados en la Segunda Guerra Mundial, a veces en los escenarios más insólitos: combatiendo en el frente ruso, colaborando con la resistencia de los países ocupados o prisioneros en las campos de concentración alemanes.

El final de la guerra civil llevó a más de medio millón de republicanos a Francia, donde fueron internados en campos de refugiados. Algunos optaron por la repatriación, asumiendo el riesgo de tener que afrontar represalias en España o se exiliaron a otros países. Otros decidieron quedarse. Miles de ellos se enrolaron en la Legión francesa, en otras unidades el ejército francés o en las Compañías de Trabajo para reforzar la línea Maginot, ante la guerra inminente contra las potencias del Eje.

Desbordadas las líneas defensivas francesas por el avance alemán en junio de 1940, muchos cayeron prisioneros y acabaron en los campos de concentración. El principal fue el de Mauthausen en Austria, donde perdieron la vida más de 5.000 españoles, abandonados a su suerte por la diplomacia franquista. “El convoy de los 927”. Montse Armegou y Ricard Belis, 2004, reconstruye el periplo de los primeros prisioneros españoles internados en Mauthausen.

Uno de los supervivientes, Francisco Boix, consiguió sustraer documentación de los archivos nazis del campo y se convirtió en un testigo clave en los juicios de Nuremberg. Esta historia es el eje argumental del documental titulado “Un fotógrafo en el infierno” de Lorenzo Soler (2000), que incluye la declaración del fotógrafo en Nuremberg. Está completo en Youtube.

La participación española en la resistencia francesa y en las fuerzas militares de la Francia Libre de De Gaulle fue muy destacada. La más conocida fue la IX Compañía de la II División Acorazada del general Leclerc, conocida como “la nueve” cuyos blindados, bautizados con nombres como Don Quijote o Guernica, fueron los primeros en liberar París. El dibujante Paco Roca publicó en 2014 una novela gráfica sobre el tema, titulada “Los surcos del azar” (Astiberri).

Viñeta de Los Surcos del Azar, Paco Roca. Fuente: https://antoniomalalana.wordpress.com

Hay casos tan relevantes como el de Joan Pujol García, alías Garbo, agente doble que engañó a Hitler facilitando el desembarco de Normandía, cuya figura fue tratada por el documental ganador de un premio Goya en 2011 “Garbo el espía, el hombre que salvó el mundo”.

Tras el bombardeo de Pearl Harbour se inició la guerra en el Pacífico, donde está documentada la participación española en Filipinas. La emigración vasca y navarra en EEUU permitió utilizar el Euskera, junto con las lenguas indígenas americanas, como código cifrado para eludir las escuchas japonesas de sus transmisiones.

Por otra parte, la invasión alemana de la URSS movilizó a los españoles en los dos frentes, refugiados españoles comunistas y voluntarios fascistas.

Unidades de guerrilleros españoles combatieron en las zonas ocupadas de Bielorrusia y Ucrania, también en la defensa de Stalingrado, donde murió Rubén Ruiz Ibárruri, hijo de La Pasionaria.

Más relevante fue la ayuda prestada por Franco a Hitler con la llamada División Azul, por la que pasaron más de 45.000 personas. El número de muertos superó los 5.000. Su acción más cruenta fue en la batalla de Krasni Bor, en la cuál los soviéticos hicieron numerosos prisioneros que acabaron en los Gulag de Siberia. Curiosamente allí coincidieron con algunos republicanos españoles disidentes. No regresaron hasta 1954. La División Azul fue disuelta a mediados de 1943 por presiones de los aliados, aunque hubo españoles combatiendo del lado del Hitler hasta el final de la guerra.

Documentación

Actividades

Españoles en la Segunda Guerra Mundial. Actividades.

El desarrollo de la guerra civil española

Debido al fracaso parcial del golpe de Estado iniciado el 17 de julio de 1936 en Melilla, España quedó dividida en dos zonas, iniciándose una guerra civil que se extendió a largo de casi tres años.

 

En cualquier caso, sin la ayuda prestada por los Estados totalitarios a ambos bandos en los primeros compases del conflicto, éste se hubiera agotado por si sólo muy pronto.

La evolución de las operaciones militares es sencilla, en un principio se trata de una guerra de columnas con armamento ligero. La llegada de efectivos técnicos y humanos de otros países aumenta las dimensiones del conflicto a una escala desconocida desde la Primera Guerra Mundial. 

Fracasado el golpe de Estado, el plan de los rebeldes es ocupar Madrid para acabar con el gobierno republicano. Por el norte, el avance del general Mola es detenido en Somosierra y la iniciativa le queda al ejército de África, que avanza a través de Extremadura aplastando toda resistencia.

En septiembre ocupan Talavera de la Reina, quedando expedito el camino hacia Madrid. Sin embargo, se desvían hacia Toledo para liberar el Alcázar. En noviembre comienza el asalto a Madrid. Las tropas de Varela iniciaron una operación de tenaza desde el sur y el oeste. La ciudad es sometida a bombardeos aéreos por aviones Junker alemanes y se produjeron duros combates en la Casa de Campo, la Ciudad Universitaria y el Puente de los Franceses.

Al fracasar la ofensiva directa sobre Madrid, se iniciaron, sin éxito, una serie de operaciones sucesivas de flanqueo, atacando la capital por la carretera de La Coruña, a través del valle del Jarama y finalmente desde Guadalajara.

A partir de abril de 1937 el bando franquista concentró sus esfuerzos en el frente norte. Desde Navarra avanzaron hacia el oeste, ocupando Vizcaya, Cantabria y Asturias. En el curso de las operaciones se produjo el bombardeo de Guernica y Durango.

Para frenar los avances del adversario, el Estado Mayor republicano programó una serie de ataques fallidos sobre Segovia, en Brunete (Madrid) y hacia Zaragoza, este último detenido en Belchite.

Tras la conquista del norte, el avance de Franco se dirigió al Mediterráneo con el objetivo de dividir la zona republicana en dos, aislando Cataluña. La República intervino ocupando Teruel por poco tiempo, sin poder evitar la llegada de las tropas franquistas a Vinaroz (Castellón) en abril de 1938.

En un último intento para decidir la guerra a su favor, el 24 de julio de 1938 el ejército republicano cruzó el río Ebro en una docena de puntos. La acción tuvo éxito, pero el impulso ofensivo se agotó pronto. Franco siguió con una contraofensiva. El choque se alargó hasta  noviembre de 1938, siendo la batalla más sangrienta de la guerra (entre 60.000-70.000 bajas para cada bando) e imponiéndose la superioridad de la artillería y aviación de los sublevados. A la derrota del Ebro le siguió la caída de Cataluña en enero de 1939, dejando decidida la guerra a favor de Franco.  

 

Documentales recomendados

  • El especial  de RTVE sobre la guerra civil española 70 años después, que incluye los reportajes “España rota”, donde varios historiadores analizan las causas del conflicto, “El crimen fue en Granada”, sobre la muerte de Lorca, “Escenarios de guerra”, un viaje por algunos de los escenarios emblemáticos de la guerra, “Brigadistas. La memoria antifascista”, “La Batalla de Madrid”  y “La memoria recuperada”, sobre las fosas comunes que existen todavía sin identificar.
  • “The Spanish Civil War”, documental completo de la BBC sobre la guerra civil en seis capítulos de 50 minutos cada uno, realizado en 1983, es muy interesante porque cuenta con el testimonio de muchos de los protagonistas y testigos de los hechos.
  • Dos documentales de la época interesantes son “Defensores de la fe”, de Rusell Palmer (1938), desde la óptica del bando franquista. Contiene las únicas imágenes en color conservadas. Desde el otro lado, se realizó “España leal en armas” (1936), con participación de Luis Buñuel.
  • Una de las películas documentales emblemáticas es “La vieja memoria” de Jaime Camino (1978). Con testimonios de Dolores Ibárruri, Federica Montseny, Abad de Santillán, Gil Robles, Tarradellas, Fernández Cuesta, José Luis de Vilallonga, etc.

Conflictividad social durante la II República: Castilblanco, Arnedo y Casas Viejas.

La revolución liberal del s. XIX no sólo no fue capaz de solucionar los problemas del campo español, sino que los acentuó. A principios del siglo XX, en el centro y sur peninsular predominaba el latifundio de secano, la propiedad de la tierra estaba en pocas manos y existía una ingente masa de jornaleros que vivían en la miseria. En el norte, el minifundio era insuficiente para mantener a una familia y la emigración hacia América fue un fenómeno masivo, aún después de la pérdida de las colonias. La polarización social en el campo lastró el desarrollo económico español, en algunas regiones la clase media campesina era inexistente. La productividad era cinco o seis veces inferior a la de países como Alemania o el Reino Unido.

Las reformas republicanas

En este contexto los gobiernos republicanos abordaron un conjunto de reformas que hicieron aflorar tensiones ya latentes, porque las revueltas campesinas se habían sucedido con intermitencia desde mediados del s. XIX, Loja (1861), Jerez (1892) o el llamado Trienio Bolchevique (1918-20), son sólo algunos ejemplos.

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El voto femenino durante la II República

El primer país europeo donde las mujeres pudieron votar fue en Finlandia en 1906. En España, la cuestión se comenzó a plantear a finales de la Restauración y existía cierto debate público sobre el tema. Durante la dictadura de Primo de Rivera se reconoció parcialmente. El Estatuto Municipal de 1924 otorgaba el voto en las elecciones municipales a las mujeres emancipadas mayores de 23 años y el protagonismo de la mujer fue creciendo en la vida pública, aunque en lo esencial su posición de desigualdad legal permaneció inalterada.

Durante la II República la mujer española obtuvo el derecho al voto. El articulo 36 de la Constitución de 1931 establecía que los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinan las leyes. La inclusión de este artículo fue objeto de una gran controversia.

En aquel momento, una parte de la derecha apoyaba el voto femenino, porque consideraban que la mayoría de las mujeres eran conservadoras. Esta idea estaba también muy extendida entre la izquierda republicana. Las dos únicas mujeres entre más de cuatrocientos diputados, Victoria Kent y Clara Campoamor, protagonizaron un intenso debate en las Cortes.

Victoria Kent, del Partido Radical Socialista, sostenía que la mujer no podía ejercer el derecho al voto libremente debido a la influencia que ejercían sobre ella sus maridos y especialmente la Iglesia. Había primero que consolidar la República. Clara Campoamor, del Partido Radical, consideraba un error excluir a la mujer de la República por miedo a su comportamiento electoral, las mujeres debían considerarse, por encima de todo, ciudadanas:

Señores diputados: se está haciendo una constitución de tipo democrático, por un pueblo que tiene escrito como lema principal, en lo que llamo yo el arco del triunfo de su República, el respeto profundo a los principios democráticos. Yo no sé, ni puedo, ni quiero, ni debo, explanar que no es posible sentar el principio de que se han de conceder unos derechos si han de ser conformes con lo que nosotros deseamos, y previendo la contingencia de que pudiera no ser así, revocarlos el día de mañana. Eso no es democrático. Señores diputados… Yo no creo, no puedo creer, que la mujer sea un peligro para la República, porque yo he visto a la mujer reaccionar frente a la Dictadura y con la República. Lo que pudiera ser un peligro es que la mujer pensara que la Dictadura la quiso atraer y que la República la rechaza, porque, aunque lo que la Dictadura le concedió fue igualdad en la nada, como me he complacido yo siempre en decir, lo cierto es que, dentro de su sistema absurdo e ilegal, llamaba a la mujer a unos pretendidos derechos (…)

Clara Campoamor, Diario de sesiones de las Cortes, 30 de septiembre de 1931.

El artículo 36 fue aprobado con 166 votos a favor (PSOE, con excepciones como Indalecio Prieto y el apoyo de los diputados conservadores) y 122 en contra (Acción Republicana, Partido Radical y Partido Radical Socialista), el 40% de los diputados restantes o se abstuvieron o no participaron en la votación. Las mujeres pudieron votar por primera vez en las elecciones de noviembre de 1933.

Además de los derechos políticos, la Constitución de 1931 reconoció la igualdad en todos los campos (art. 23), a la hora de ocupar empleos y cargos públicos (art. 40) y en el matrimonio (art. 43). Posteriores reformas del Código Penal y Civil siguieron poniendo los cimientos para la emancipación de la mujer.

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