Ángel Sanz Briz, el Schindler español.

Foto: www.20minutos.es

Además de un campo de batalla, durante la II Guerra Mundia Europa fue el escenario de un genocidio. La Alemania nazi planificó y llevó a cabo el exterminio de los judíos europeos casi sin oposición a partir de 1941. Las noticias sobre la enormidad del crimen que se estaba cometiendo circulaban por Europa provocando el horror, la duda, el desconcierto y en muchos casos el escepticismo. En los gobiernos de países beligerantes y neutrales (con la notable excepción de Suecia), en las altas esferas y entre la gente corriente, casi nadie actuó, quizá temiendo la llegada masiva de refugiados, las represalias o movidos por la indiferencia. Se sabe que peticiones para bombardear las cámaras de gas de Auschwitz y las vías férreas que conducían al campo fueron desoídas por los aliados, más preocupados por “ganar la guerra”. Pero junto con las víctimas, los perpetradores y aquellos que observaban pasivamente, muchos resistieron. Son los “Justos entre las naciones”, de los que forman parte un grupo de diplomáticos españoles entre los que destaca el zaragozano Ángel Sanz Briz.

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